Domingo 31.03.2013, 06:26 hs | Montevideo, Uruguay.

Fundado el 14 de Setiembre de 1918

Directores: Enrique Beltrán Mullin, Martín Aguirre Gomensoro, Julia Rodríguez Larreta.

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El Nacimiento del Diario El País

>El 14 de Setiembre de 1918, día sábado y lluvioso, salieron los primeros ejemplares de EL PAIS, que, por ese entonces, tenia sus sedeen una casona de Ciudadela 1400 esquina Rincón.

El precio de venta era de dos centésimos. El editorial, titulado “Nuestro rumbo”, había sido escrito por el doctor Leonel Aguirre, reflejando conceptos propios y los de sus dos compañeros de dirección: los doctores Washington Beltrán y Eduardo Rodríguez Larreta.

Aquel editorial decía:”Claro y franco es el camino que debemos seguir. El primero de los capítulos de propaganda de EL PAIS sólo tenemos que recogerlo de la historia de la República, de las proclamas partidarias, de desgarradas y altivas banderas revolucionarias…”.

Afirmaba asimismo: “Lucharemos por el sufragio libre, base y condición efectiva democracia; pugnaremos porque el 30 de julio de 1916 no aparezca como una visión deslumbradora y fugaz en el curso de nuestra agitada vida política; porque el verbo de nuestros pensadores se haga carne, en días que la democracia alcanza su esplendor al alzarse victoriosa entre el fragor de la hecatombe”.

Se marcaba una conducta y un estilo. Y el editorial, con su clara referencia a la terrible guerra europea, era un señalador de problemas muy del momento.

Presente y Futuro

Como expresó el doctor Enrique Beltrán en 1988, “Los tres jóvenes que pronto fueron cuatro que … dieron vida a EL PAIS, por optimistas que fuesen, era difícil que pensaran que aquella tribuna nacionalista, que levantaban desafiados por la circunstancia, inspirados por el idealismo, comprometidos en una lucha ardorosa y casi cotidiana, sería una voz que seguiría resonando, más allá de tantas marejadas, a través de las décadas y décadas, de manera de constituirse en vivo tejido de la propia historia nacional”.

Sin embargo, fue así y afortunadamente sus descendientes han estado y están, a la altura de las circunstancias. En distintos puestos de trabajo, en la Dirección unos, en la Administración otros. Teniendo siempre presente la digna trayectoria del diario fundado por sus antepasados, pero atentaos al reto que encuentran por delante.

Los Fundadores Dr. Leonel Aguirre

El diario contaba con solamente tres linotipos, pero con un gran espíritu de lucha, inspirado por sus tres directores. De ellos, el mayor era Leonel Aguirre, que en ese año de 1918 cumplía 42 años.

También era el de más experiencia periodística. Procedía de un hogar en que su padre –el doctor Martín Aguirre- impartía una lección de honrado periodismo, con el ejemplo de su talento y alta moral.

Alistado en las legiones blancas, ello no impidió que juzgara con criterio desapasionado y hasta independiente, los sucesos políticos que signaron su época. Cuando surgió EL PAIS, Aguirre cosechaba aún los elogios por su participación en la asamblea General Constituyente que se reunió entre 1916 y 1917 para considerar la reforma de la Constitución de 1830.

Ejercía desde 1913, una banca de diputado, que abandonaría al cierre de un período legislativo, en 1919.

Cuando él asumió la co-Dirección de EL PAIS, era frecuente que el combate periodístico derivara de la pluma a las armas.

Su incisiva crítica a procedimientos con los que discrepaba, lo llevó a batirse, en enero de 1920, en Pando, a sable, con José Batlle y Ordóñez. El lance, que derivaba de un artículo que escribió bajo el título “Batlle-Brum”, finalizó cuando Aguirre hirió a Batlle en un brazo. Sus censuras periodísticas no se moderaron a pesar del riesgo corrido. Y se intensificaron más aún, luego del duelo trágico que apartó de su lado para siempre al amigo Washington Beltrán.

Leonel Aguirre, versado en temas interés continental, integró la Delegación uruguaya a la VI Conferencia Internacional de Estados Americanos, realizada en La Habana en 1928. Este fue un antecedente de incidencia directa en su designación para desempeñar la embajada de Uruguay en la República Argentina en 1931. El golpe de estado del 31 de marzo de 1933 le impuso que en acto de fidelidad a sus ideales, renunciara al cargo del embajador y sufriera el exilio.

Transcurrido el ciclo oscuro de la dictadura, el doctor Leonel Aguirre integró el Senado donde lució nuevamente las virtudes que lo hicieron destacar en ambas Cámaras veinte años antes.

Sin abandonar el estilo inconfundible de sus editoriales y sin atenuar el fervor partidista, fue entrando en la séptima década de su vida. Respetado por toda la ciudadanía, falleció el 30 de octubre de 1948.

Dr. Washington Beltrán

Joven aún, Washington Beltrán dejó sus pagos de Tacuarembó para llegar a Montevideo, donde empezó a formar su personalidad, marchando por el camino político. No era todavía veinteañero cuando aparecieron sus primeras notas en “La Democracia”. En el lustro siguiente, se graduó de abogado y su oratoria brillante le ganó un puesto en la dirigencia del Partido Nacional. A los 27 años, entró al viejo Cabildo para sentarse en la Cámara de Diputados. A los 30, era constituyente, viendo concretadas en la Constitución de 1918 muchas de las aspiraciones que promovieron su lucha por el bienestar ciudadano. Era con satisfacción evidente, que comentaba las ventajas emanadas de dicha Carta: inscripción obligatoria en el Registro Cívico; voto secreto; representación proporcional; prohibición a las autoridades policiales o militares para intervenir en asuntos políticos; derecho de interpelación; sufragio universal.

Había compartido con Leonel Aguirre las jornadas de “El eco del país”, cuando éste dirigía dicho diario, fundado por su padre, el Dr. Martín Aguirre. Tenía 33 años, cuando fundaron EL PAIS.

En el año y medio que ocupó la co-Dirección, lo enriqueció con su inteligencia privilegiada y trasmitió a sus páginas todo lo que su sensibilidad registraba respecto de conquistas sociales inexplicablemente postergadas, de derechos ciudadanos despreciados, de amor a la Patria por encima de intereses sectoriales, de freno a la prepotencia de caudillos. Fue él, quien en la edición inaugural de EL PAIS, incluyó dos columnas de “Artes y letras”, anunciando el propósito de “democratizar la cultura”. Vivía en la realidad sufriente de la comunidad, y al mismo tiempo contiguo a la poesía que todo lo sublimiza.

Pero sangre y luto empañaron la edición de EL PAIS del sábado 3 de abril de 1920. En la víspera –Viernes Santo- Washington Beltrán fue muerto en un duelo con José Batlle y Ordóñez.

En aquella mañana de lluvia, cuando un pistoletazo lo abatió en el Parque Central, quizás no asomó la proyección del episodio en el tiempo. Nadie supo medir en ese instante lo que significaba semejante pérdida para el diario, para el Partido Nacional, para el Uruguay todo.

Aún hoy, cabe preguntarse qué elevado destino se le habría negado, de no haber llegado a buscarle la muerte en aquella mañana inclemente.

Dr. Eduardo Rodríguez Larreta

El doctor Eduardo Rodríguez Larreta había nacido el 11 de diciembre de 1888 y ya desde muy joven construyó su particularmente brillante estilo de oratoria, cuando los claustros universitarios dieron la bienvenida a su talento. Inicialmente profesor de literatura y, más tarde, recibido de abogado, fue Catedrático de Derecho Constitucional en su Facultad. Ya estaba embarcado en el Partido Nacional, en cuyo seno bregaba por concepciones muy modernas para la época.

Este rasgo lo mantuvo a través de largas décadas, planteando formas radicales de mejorar los niveles de la sociedad, su oposición a los monopolios del Estado y su apoyo a la ampliación de los espacios de actividad privada, fomentando la competencia.

Se adelantó a muchos, cuando alertó contra los peligros que entrañaba la inflación incipiente, que supo detectar.

Ya parlamentario, en 1917 brilló en la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Constitución de 1930. en la oportunidad, actuó no sólo junto a quienes iban a ser sus compañeros de dirección de EL PAIS, sino junto a su padre, Aureliano.

Y esa actuación como legislador continuaría jalonada por puntos altos durante largo tiempo.

Su carrera política sin renunciamientos, que le llevó incontables veces a enfrentar lances caballerescos motivó en gran parte que, en 1945, el presidente colorado Amézaga, le ofreciera el Ministerio de Relaciones Exteriores. Decidido impulsor de la causa aliada contra nazismo durante la reciente guerra mundial y, luego, acusador implacable del comunismo y sus falacias, como Canciller brilló como pocos. Fue la oportunidad en que lanzó a una América asombrada, lo que rápidamente quedó rotulado como “La Doctrina Larreta”. Un planteo que estremeció a dictadores, fascistas y comunistas, porque proponía que las naciones americanas se comprometieran a ser democráticas y respetuosas de los derechos humanos, pues sólo así podría asegurarse la paz. Dijo que era un principio fundamental, el paralelismo entre la democracia y la paz y que el principio de no intervención no podía ser más un escudo protector ilimitado.

Vuelto a la actividad parlamentaria y al periodismo en 1947, alternaba serios y mordaces artículos, con otros de fino humor, que firmaba con el seudónimo “Pafnucio”. Continuó siendo una luz que iluminaría el camino de muchos. Cerró sus ojos, el 15 de agosto de 1973.

Don Carlos Scheck

Cuando los doctores Leonel Aguirre, Washington Beltrán y Eduardo Rodríguez Larreta concretaron el proyecto de fundar EL PAIS, su principal inquietud fue trazar los grandes lineamientos de un naciente órgano de prensa, que fuera combativo, partidista y patriótico. No consideraron que aquello podría ser, también una empresa. No transcurrieron más que unas pocas semanas, cuando los números de la contabilidad dieron alerta a los periodistas. Fue entonces que apareció en escena don Carlos Scheck, ya desde el inicio candidato a un protagonismo que, con el correr del tiempo, confirmaría.

Con un título de Contador Perito Mercantil y 25 años de edad, debutó en EL PAIS con ideas muy claras. Montó el andamiaje administrativo y desentrañó todos y cada uno de los secretos del diario.

En poco tiempo tomó conocimiento del intelectualismo de la Redacción, el mecanismo del taller, la ampliación de centimetraje publicitario como principal nutriente financiera, el mejoramiento de la distribución y la creciente adhesión de lectores que fueron aceptando la propuesta de EL PAIS, que surgía entre colosos ya establecidos, de la prensa de esa época.

Fue encarpetando cada tema separadamente. Hasta que se convenció que debía tener una sola capeta, que fusionaba y armonizaba a todas, caratulada EMPRESA PERIODISTICA EL PAIS. En ese momento, surgió como un gran tripulante de la aventura.

Durante cuatro décadas, Carlos Scheck marcó un rumbo en EL PAIS. No hubo periodista que desatendiera sus consideraciones sobre un artículo. No hubo un técnico o un obrero de la planta impresora, que dejara de escuchar una pregunta suya –siempre inteligente-amasada por sus ansias de saber. No hubo un solo corredor de avisos que dudara de su acierto, cuando le recomendaba que visitara a tal o cual cliente potencial. No hubo tampoco distribuidor alguno con el que no cambiara ideas respecto de una mayor racionalización de las zonas de reparto de la capital para dinamizar el servicio, o extender la distribución al interior, donde tenía que llegar EL PAIS.

Estuvo siempre atento a las innovaciones técnicas y también supo proyectar el diario hacia horizontes de cultura, como con su idea de crear el Centro de Artes y Letras, a fin de estimular la producción artística de mediados de la década del Cincuenta.

El día de su muerte, 17 de agosto de 1959, se dijeron palabras que trascienden aquel momento. Pero más que nada, don Carlos Scheck sigue iluminando las jornadas de EL PAIS con esta frase que él supo transformar en consigna: “Mañana hay que hacer un gran diario”.